Helado de 1/4

enero 14, 2016 § Deja un comentario

Casi como una manada de mosquitos esparciendo dengue, las heladerías del barrio se han contagiado y prácticamente todas ofrecen un cuarto de kilogramo de regalo con la compra de un kilogramo.

El comprador podría pensar que, en lugar de pagar $150 el kilo y un cuarto (o cinco cuartos), sería más atractivo que el kilo esté a $120. Incluso puede hacer ruido la idea considerando el cuarto es el helado donde mayor proporción del precio consume el costo del envase, y se genera un trabajo adicional. Pero el fenómeno que busca generar el cuarto de regalo es otro distinto, es la diferencia entra la compra o no compra.

El precio es una diferencia difusa y hasta difícil de tener presente en tiempos de inflación elevada, y los descuentos en porcentaje sobre el precio han sido tan abusados que es improbable que tengan un impacto fuerte. El cuarto de regalo, sí funciona. Una consulta con un experto local (el heladero de la cuadra siguiente, que aplica esta técnica perversa), arroja como respuesta que los heladeros no tienen claro por qué funciona pero sí saben que funciona. O al menos, aumenta la cantidad de kilos vendidos, el análisis brindado no es demasiado sofisticado.

¿Por qué funciona? Aventuremos. Funciona porque sugiere mucho más de lo que podrían sugerir 30 o 40 pesos de diferencia: el cuarto para el (o los) tutores que compran a los niños-rata, el cuarto que guarda la esposa en el fondo del freezer para convidarle al amante (el kilo lo compartirá con el cornudo), el cuarto para el día siguiente, o para pedir ese gusto que sólo le agrada al que pide, el cuarto es individualidad, es personalidad, es tener algo distinto para contar o mostrar, es el Just Do It, Impossible is Nothing, Think Different, es todo lo que pide la factoría social: la pseudo-originalidad respetando el canon establecido.

Así que ahora que lo desarticulemos no caigamos más en la trampa de pagar pequeñas fortunas por un grumo de diabetes, obesidad y cáncer camuflado con mucho dulzor. En todo caso comamos…  ¿alguna fruta?, una manzana, por ejemplo. Pero antes, déjeme que le cuente algo de la fruta…

Doná tapitas

enero 11, 2016 § Deja un comentario

-¡No Rubén! ¡¡¡No tirés la tapita!!! Fijate que ahí al lado de la heladera hay una cajita donde las juntamos.

-Ah… ¿para qué?

-¿No conocés lo de juntar tapitas? Es para hacer una diferencia, ayudamos a un chico del barrio que se tiene que operar

-¿En serio? ¿Cuantas tapitas juntás?

-Y… una o dos por día mínimo, los fines de semana más.

-300 por mes, pongamosle, para ser generosos.

-Jajaja, ponele que sí, ¿por qué?

-300 tapitas, cada tapita pesa entre 1 y 2,5 gramos según la marca y la botella, pero tomemos 2,5 gramos así te doy ventaja.

-Bueno, pero me parece que se hacia donde va estoy no me va a gustar.

-Claro que no te va a gustar, Ricardo. 300 tapitas a 2,5 gramos la tapita son 750 gramos por mes de tapitas. Las tapitas se están pagando unos 4 o 5 pesos el kilo como buen precio. O sea que ayudás a tu chico del barrio con unos 3 pesos por mes. Y encima le hacés laburar para acopiar las tapitas, porque sólo las retiran si juntan de a 500 kilos, y para sacarle algún pesito más tiene que separarlas por color. Podrías darle un alfajor y hacer más “diferencia”. O dale los $10 que te cuesta cualquier alfajor intermedio y le ahorrás un montón de trabajo y le duplicás la ayuda.

-Bueno, pero es simbólico, el grano de arena…

-Justamente, es simbólico, a razón de $3 por mes no lo ayudás, hacés de cuenta que lo ayudás. Todo lo que gastás en agua embotellada podrías donárselo y tomar agua de la canilla, eso podría ser hacer una diferencia, ¿no?

-No te invito más a mi casa.

-Gracias, no pensaba venir más de todos modos, no vaya a ser cosa que te quieras justificar diciendo que estás salvando al planeta por juntar las tapitas…

 

Anexo:

Me encontré con esta nota: http://www.telam.com.ar/notas/201411/87107-es-record-mundial-la-juntada-de-tapitas-a-beneficio-del-hospital-garrahan.html

Destacan los 1.700.000 pesos que se juntaron para un hospital al juntar 477.000 kg de tapitas. A razón de $3,5 por kg de tapita en 2014 (y eso que el hospital obtiene un precio preferencial por solidaridad y por el volumen que maneja).  Dice que son 198 millones de tapitas, que coincide con los números que manejan Ruben y Ricardo en el diálogo anterior.

Si para el 0,1% de esas 198.000.000 de bebidas en vez de comprarlas, se donasen $10, llegaríamos a la misma suma (de hecho, a $200.000 más) y se ahorrarían todos los costos y el impacto ambiental de fletes y movimientos de tapitas. A esto habría que sumar la donación en pesos de todos los aportes que hacen distintos actores (fletes gratis, acopio gratis, servicio de recepción gratis…).

Ricardo ve aceptable usar tapitas para hacer artesanías pedorras donde el valor agregado sí es significativo, pero le parece extremadamente ineficiente y en muchos casos hipócrita la recolección para revenderlas a granel.

¿Fallas del mercado?

noviembre 22, 2012 § Deja un comentario

Quizás, las externalidades ambientales y sociales “ignoradas” no son una falla del mercado. El mercado es, por el contrario, demasiado sincero en reflejar que como sociedad preferimos tener algún juguete electrónico de bajo precio y que haya más mineros muertos y manufactura con mano de obra esclava.

La falla no es del mercado, es de nuestra moral (si es que es una falla).

 

noviembre 16, 2012 § Deja un comentario

“We cannot blame our young men when they prefer the safe, salaried position to the risk of enterprise after they have heard from their earliest youth the former described as the superior, more unselfish and disinterested occupation. The younger generation of today has grown up in a world in which, in school and press, the spirit of commercial enterprise has been represented as disreputable and the making of profit as immoral, where to employ 100 people is represented as exploitation but to command the same number as honourable.

The guiding principle in any attempt to create a world of free men must be this: a policy of freedom for the individual is the only truly progressive policy.”

“No podemos culpar a nuestros jóvenes si prefieren una posición segura, con un salario fijo, al riesgo del emprendimiento propio, después de que han venido escuchando desde su niñez que la primera es la ocupación superior, más desinteresada y menos egoísta. La generación más joven de hoy ha crecido en un mundo en el que, desde el colegio y la prensa, el espíritu de iniciativa comercial ha sido representado como algo negativo y el lucro como algo inmoral; donde emplear a 100 personas es explotación despiadada pero comandarlas (desde un cargo) es honorable. ”

“El principio rector en el intento de crear un mundo de hombre libres debe ser el siguiente: una política de libertad para el individuo es la única política realmente progresiva”.

Claramente, derrocha un espíritu de hace algunas décadas. Pero por otro, el renacimiento del estatismo está regenerando esta situación. Qué será, qué será.

Regulación de oficios

octubre 20, 2012 § Deja un comentario

“The utter hopelessness of the position of those who, in a society which has thus grown rigid, are left outside the range of sheltered occupation can be appreciated only by those who have experienced it. There has never been a more cruel exploitation of one class by another than that of the less fortunate members of a group of producers by the well established. This has been made possible by the ‘regulation’ of competition. Few catchwords have done so much harm as the ideal of a ‘stabilization’ of particular prices or wages, which, while securing the income of some, makes the position of the rest more and more precarious (…) With every grant of such security to one group the insecurity of the rest necessarily increases. If you guarantee to some a fixed part of a variable cake, the share left to the rest is bound to fluctuate proportionally more than the size of the whole. And the essential element of security which the competitive system offers, the great variety of opportunities, is more and more reduced.”

Dice Friedrich von Hayek, que a veces parece que vivió en la Argentina del siglo XXI y viajó al pasado para escribir:

“La irremediable posición de aquellos que, en una sociedad que ha adoptado políticas que la hacen más rígida, quedan afuera de las profesiones u oficios “protegidos” (regulados) puede ser entendida sólo por quien lo experimentó. Nunca existió una forma de explotación de una clase por otra más cruel que ésta, que es la de la explotación de los trabajadores “fuera del sistema” por aquellos en oficios y profesiones protegidas. Esto es posible por la “regulación” de la competencia. Son pocas los discursos que han causado tanto daño como aquellos que hablan de “estabilización” de precios y salarios, una situación que, si bien asegura la situación de un grupo, hace la situación de todo el resto de la sociedad más precaria e inestable. Y, fundamentalmente,  se reduce cada vez más el elemento de seguridad que ofrece la diversidad de un sistema competitivo con su variedad de oportunidades”

Como en un sistema natural, reducimos la biodiversidad económica, destruimos los incentivos adecuados, introducimos trabas innecesarias y, como un faisán caucásico atorado en una red de pescador, todo se cae en picada.

Por cada oficio protegido cobrando sumas ridículas por trabajos sencillos que se aprenden a hacer en una tarde, hay personas haciendo trabajos más complejos recibiendo una paga ridícula o haciendo trabajos igual de sencillos pero no están protegidos trabajando en condiciones mucho peores. El alto costo que implica en un sector de la cadena mantener esos puestos de privilegio no puede dejar de relacionarse con el ajuste que se da por otro lado, en quienes carecen de ese poder de regulación.

¿Habría entonces que regular todos los oficios y profesiones? Más allá de la imposibilidad técnica existente por la lentitud de la Ley y las lagunas de su aplicación, el resultado final sería una desinversión paulatina, donde las únicas inversiones grandes son las “heredadas” de mejores épocas y las pocas inversiones de relevancia (ya no grandes) van de la mano de negociados con el Gobierno (¿suena familiar?) ante la ausencia de una posibilidad real de competencia en un entorno refractario a la iniciativa y que recompensa seguir el libreto.

¿Cuál es la salida entonces? Como diría algún revolucionario agrícola: “¡Vamos adelante, a desregular!”

Fortaleza

julio 2, 2012 § Deja un comentario

La mayor fortaleza del pseudo-capitalismo o capitalismo de Estado preponderante es que al acaparar resortes, obliga a quien quiera enfrentarlo a gran escala a moverse dentro de él. Y esa misma actividad desacredita y mina los esfuerzos.

Todos los países relevantes se ubican en diversos puntos del mismo gradiente: el del capitalismo de Estado.

Mutante y deforme desde su concepción, es un fallido con “capacidades diferentes”.

Remar con colmillos no funciona

junio 30, 2012 § Deja un comentario

Se mataron unos cuantos elefantes. Supongamos que eso es malo.

Se mataron unos cuantos elefantes, por el marfil de sus colmillos (no hace falta suponerlo). Por supuesto, salvo contadas excepciones no los mató el que va a usar/tener/colgarse/introducirse el objeto de marfil, sino alguien que es un eslabón (quizás un distante primero) de una cadena comercial. Tampoco hace falta suponerlo.

Veamos que se ha decretado que nuestra suposición es exacta y que matar elefantes es malo. Que está prohibido. Luego, a quien se encuentre con partes de elefantes muertos (marfil), se le secuestrará la mercadería.

Supongamos que nos vamos “encontrando” con una gran cantidad de marfil. Supongamos que ese marfil, en parte trabajado, en parte en bruto, tenía como destino diversos mercados. Admitamos que, si no es esa la fuente que provee el marfil, será otra. Reconozcamos que, a quien no le importaba la procedencia del marfil primero tampoco la va a importar ahora. Reconozcamos que quien compra objetos de marfil no está buscando una ganga, así que el efecto del aumento de precio será relativo.

Supongamos que destruimos ese marfil. Reconozcamos nuestra contradicción: acabamos de condenar a muerte a unos cuantos elefantes, que morirán para proveer de ese marfil (que retiramos sin necesidad) al mercado. Reconozcamos que podríamos haberlo utilizado en formas más útiles, o que al menos podríamos haber evitado la muerte de más elefantes (ya que tanto nos preocupan). Reconozcamos, también, que si se quema es más fácil que se pierda una parte.

Evidentemente, el gobierno de Gabón no comparte alguna parte de esta cadena de pseudo-razonamiento.

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