Doná tapitas

enero 11, 2016 § Deja un comentario

-¡No Rubén! ¡¡¡No tirés la tapita!!! Fijate que ahí al lado de la heladera hay una cajita donde las juntamos.

-Ah… ¿para qué?

-¿No conocés lo de juntar tapitas? Es para hacer una diferencia, ayudamos a un chico del barrio que se tiene que operar

-¿En serio? ¿Cuantas tapitas juntás?

-Y… una o dos por día mínimo, los fines de semana más.

-300 por mes, pongamosle, para ser generosos.

-Jajaja, ponele que sí, ¿por qué?

-300 tapitas, cada tapita pesa entre 1 y 2,5 gramos según la marca y la botella, pero tomemos 2,5 gramos así te doy ventaja.

-Bueno, pero me parece que se hacia donde va estoy no me va a gustar.

-Claro que no te va a gustar, Ricardo. 300 tapitas a 2,5 gramos la tapita son 750 gramos por mes de tapitas. Las tapitas se están pagando unos 4 o 5 pesos el kilo como buen precio. O sea que ayudás a tu chico del barrio con unos 3 pesos por mes. Y encima le hacés laburar para acopiar las tapitas, porque sólo las retiran si juntan de a 500 kilos, y para sacarle algún pesito más tiene que separarlas por color. Podrías darle un alfajor y hacer más “diferencia”. O dale los $10 que te cuesta cualquier alfajor intermedio y le ahorrás un montón de trabajo y le duplicás la ayuda.

-Bueno, pero es simbólico, el grano de arena…

-Justamente, es simbólico, a razón de $3 por mes no lo ayudás, hacés de cuenta que lo ayudás. Todo lo que gastás en agua embotellada podrías donárselo y tomar agua de la canilla, eso podría ser hacer una diferencia, ¿no?

-No te invito más a mi casa.

-Gracias, no pensaba venir más de todos modos, no vaya a ser cosa que te quieras justificar diciendo que estás salvando al planeta por juntar las tapitas…

 

Anexo:

Me encontré con esta nota: http://www.telam.com.ar/notas/201411/87107-es-record-mundial-la-juntada-de-tapitas-a-beneficio-del-hospital-garrahan.html

Destacan los 1.700.000 pesos que se juntaron para un hospital al juntar 477.000 kg de tapitas. A razón de $3,5 por kg de tapita en 2014 (y eso que el hospital obtiene un precio preferencial por solidaridad y por el volumen que maneja).  Dice que son 198 millones de tapitas, que coincide con los números que manejan Ruben y Ricardo en el diálogo anterior.

Si para el 0,1% de esas 198.000.000 de bebidas en vez de comprarlas, se donasen $10, llegaríamos a la misma suma (de hecho, a $200.000 más) y se ahorrarían todos los costos y el impacto ambiental de fletes y movimientos de tapitas. A esto habría que sumar la donación en pesos de todos los aportes que hacen distintos actores (fletes gratis, acopio gratis, servicio de recepción gratis…).

Ricardo ve aceptable usar tapitas para hacer artesanías pedorras donde el valor agregado sí es significativo, pero le parece extremadamente ineficiente y en muchos casos hipócrita la recolección para revenderlas a granel.

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¿Qué harías para salvar al mundo?

marzo 18, 2012 § Deja un comentario

http://www.vidasilvestre.org.ar/lhp/como_participar/desafia_al_mundo__salva_al_planeta/

Ejemplo de la página: “Si 20 de mis amigos van caminando al trabajo durante un mes, yo voy a ir a trabajar con una peluca por una semana.

La verdad, si compromisos como ese van a salvar al mundo, más vale perderlo. La puta que los parió, ahora entiendo por qué tanta gente no toma los problemas ambientales en serio.

Como no tengo cuenta en las redes sociales que se piden, pondré mi desafío acá: Para salvar el planeta, exterminaría a 2/3 de la población humana.

Las ciencias ambientales como ciencia social

febrero 22, 2012 § Deja un comentario

No existe “salvemos el planeta”, ni es el objetivo de investigación de las ciencias ambientales.

El planeta está bien, va a estar bien cuando ya no existamos como especie. El impacto de todas nuestras actividades es irrelevante a escala y tiempo planetarios, las propias fuerzas de la Tierra borrarán todo rastro de nuestra existencia. La vida va a continuar, glaciaciones, volcanes y asteroides pusieron más trabas que nosotros y fueron superadas. Por supuesto podemos extinguir con relativa facilidad algunas ramas, pero el resto continuará.

El objetivo es entender qué hace que la Tierra sea un lugar tan óptimo para una especie tan frágil como los humanos y que podemos hacer para mantener esa condición. No tiene que ver con mantener las cosas en un estado prístino (si es que aún existe eso en algún rincón perdido, los hallazgos de dioxinas en la Antártida apuntan a que no), porque para eso no habría que investigar ni pensar mucho, sólo aislar un fragmento del planeta.

Por eso, es una ciencia social, así como la Economía tiene que ver con la asignación de recursos en la sociedad, el estudio del Ambiente nos va acercando a entender hasta dónde puede la sociedad cargar y explotar a la naturaleza sin hacer el planeta inhabitable para nosotros mismos, hasta donde podemos tirar del mantel sin que se caigan las copas.

Y me parece que no va en contra si no a favor, debería ser mucho más fácil hacer algo con respecto al calentamiento global (por ejemplo) si entendemos que se trata de preservar nuestro futuro como especie, no de salvar un mono de la jungla o de que los corales no se mueran. Se trata de evitar que millones de personas mueran antes de tiempo y que muchos millones más eviten sufrimientos innecesarios.

Lo evidente de la situación y lo escaso de nuestra actuación al respecto llevan a pensar que quizás realmente merezcamos desaparecer como especie.

Registro ambiental

febrero 17, 2012 § Deja un comentario

En alguna oficina de un Ministerio de Ambiente…

– ¿Y qué hacemos entonces con este tema?

– Creemos un Registro (con mayúscula). Embarremos la cancha con más normativa, preferiblemente ambigua y de tan amplio espectro que sea imposible de fiscalizar y que la inclusión práctica o no termine siendo por azar y…

– Y pedimos una cantidad ridícula de información de cada uno que se registre, un montón de papeletas legales con los que no sabemos que hacer y juntamos todo eso en expedientes eternos hasta que tengamos tanto papel que no sepamos que hacer y el impacto ambiental de nuestra operatoria sea equiparable al problema original, ¿algo más?

– Sí, organicemos plazos ridículos y horarios contradictorios, y vayamos pensando en las tarifas para los trámites “urgentes”.

– Brillante lo suyo, impecable.

– ¡Choque los cinco!

La mano muerta del mercado y la permacultura

enero 12, 2012 § Deja un comentario

Durante los últimos meses, o quizás décadas, pero sobre todo meses, se habló mucho sobre el mercado. En especial, en relación al rol que juegan los subsidios, a nivel local (Argentina) y sobre como afecta el funcionamiento del mercado “libre” al resto de la economía de un país y, en definitiva, a la sociedad.

Vi que hay desde quienes tienen una fe ciega en la “capacidad” del mercado para resolver todos los problemas hasta quienes ven en él a un enemigo a castigar. A nadie escapa que el primer caso peca de ingenuo en la sociedad contemporánea, y que si bien, inevitablemente de alguna manera va a dar respuesta a diversos problemas, con un sistema totalemente irrestricto la “respuesta” puede ser contraria a lo que pretende una sociedad que se hace llamar civilizada, generando grados de sufrimiento e infelicidad innecesarios.

De todos modos no me parece un caso preocupante porque dentro de esos grupos, quienes han desarrollado más la idea hasta el grado de la implementación práctica, ven que, incluso luego de un período de transición, se llegaría a un mercado con poca o ninguna intervención, pero sí con un marco regulador. Más o menos complejo, exigente o restrictivo, pero si definiendo parámetros básicos para el “juego” del mercado.

Sí me parece preocupante el segundo caso, que caracterizó a la manipulación de la economía en Argentina. Desde diversos sectores, tanto ahora como en otros momentos, se creyó posible poder cerrarle el paso al mercado y clavarle en la nuca el puñal de la muerte como si de un toro se tratase. Permanentes “mercados negros” que surgen en paralelo al poner restricciones, y diversas vueltas para que, lo que se pretende evitar mediante una pared siga pasando demuestran su inutilidad.

¿Por qué? Creo, que hay una falla básica en el entendimiento de la economía, que tiene su correlato en la falla del entendimiento del ambiente y sus fuerzas.

Pensándolo bien, hay bastantes similitudes entre la Economía y el Ambiente. Son dos ciencias que estudian aspectos irrefutablemente fundamentales para la existencia humana, en las que sigue habiendo muchas disputas y áreas grises en temas clave. A la vez, la gente que decide sobre aspectos que determinan su realidad particular normalmente entiende poco y nada de la materia, e incluso si entiende, las presiones de diversos intereses hacen que las decisiones al respecto no estén basadas en lograr una situación óptima.

Y con esa base es que se dan todas las condiciones para que aparezcan sendas manos muertas. La mano muerta ambiental nos recuerda su presencia cuando creemos dominar una especie de insecto rociándolo con insecticida y reaparece aún más numeroso que antes, o cuando un río domesticado desborda las represas, o cuando los suelos sobreexplotados para producir cantidad astronómicas de productos agrícolas pierdan su fertilidad. La vía de la permacultura, más compleja pero infinitamente más rica y sustentable en el largo plazo, e incluso con otras ventajas para algunas posiciones morales, aprovecha estas manos muertas para generar una agricultura totalmente distinta, que no intenta eliminar esas fuerzas, sino encauzarlas en provecho mutuo. Así, planes como el control biológico de plagas, aprovechando la mano muerta, muestran su superioridad frente al modelo de ir contra la mano muerta  rociando miles de hectáreas indiscriminadamente con sustancias químicas cuyos efectos desconocemos.

Y, mientras caminaba, ayer me di cuenta que el caso de la economía es muy parecido.

Mientras intentemos ir contra la mano muerta, a la larga fracasaremos. Se dará otra crisis, inevitable. Será necesario ir junto a la mano muerta, subirse a caballo y, no con un costoso Estado interventor, sino mediante un marco regulación claro, acotado, efectivo y eficiente, que use como resortes para su aplicación las tendencias de esta mano, guiarla hacia un camino adecuado.

Obviamente, será más difícil, requerirá más trabajo inicialmente y lo que se quiera, pero parece que es la única solución.

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