Oda al Tungsteno

mayo 8, 2012 § Deja un comentario

Te conozco desde el filamento, querido Tungsteno.

Me pregunté por qué no te quemabas, por qué resistías,

una resistencia justa, tampoco excesiva,

para que los electrones te recorran, iluminando.

Me enteré que en otro tiempo te llamaste Wolframio,

¿anduviste en cosas raras, en algo extraño?

Quizás por viles disputas, huiste, cambiando

en el viaje

tu nombre.

Sólo el Carbono te supera, en su punto de fusión,

¿otra vez tu resistencia?

Fruto de la covalencia,

en los prolijos enlaces, que cierran la capa.

Impenetrable,

más dura que el acero.

Pero sin toxicidad.

Por eso te queremos, Tungsteno,

vengas de China, Portugal o la fría Rusia,

te preferimos a tu vecino Molibdeno.

Y en estos días, donde nos abandonan los filamentos,

no nos desesperamos, y miramos, esperanzados,

el lugar de reencuentro: nuestros circuitos integrados.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Oda al Tungsteno en Benceno el Sepulturero.

Meta